Reforma de la Plaza Puigcerdà, Barcelona

Promotor: Ajuntament de Barcelona; Districte de Sant Martí; BIM/SA
Autor: Manuel Ruisánchez
Equipo y Colaboradores: Anna Bonet, arq.; Susana Toyos, arq.; Eduard Alvarez, arq.; Raquel Serrano, arq; 2ié Arquitectes; TEC Engineering (Asisténcia en la D.O.)
Superficie y Presupuesto: 3.215 m2 y 1.042.718,84€
Otros datos de interés: Fotografias: Shlomi Almagor

 

El estudio Ruisánchez arquitectos recibió el encargo de generar un espacio público de calidad para los vecinos de los edificios adyacentes donde poder sentarse, pasear y celebrar ciertos acontecimientos del barrio multitudinarios.

El primer gran valor reconocible de la plaza era la vegetación de gran porte existente que conformaba la imagen del ideario colectivo de los vecinos. Así pues se planteó una operación de pavimentación superficial de hormigón prefabricado con distintas pigmentaciones que respectara los árboles y sus raíces.

La zona de aparcamiento vecinal preexistente debía mantenerse, en consecuencia se proyectó una jardinera corrida de geometría circular que fuera abrazando los árboles y generara un nuevo límite. Dicha jardinera se alzaba respecto al suelo de 42 cm hasta 1 metro de altura para camuflar los vehículos aparcados, de ese modo se independizaba el espacio central de la plaza de la percepción visual de los coches.

Los juegos infantiles se sitúan al final de la jardinera de acero corten en la zona más tranquila y más soleada de la plaza buscando con el cerramiento curvo unas permeabilidades hacia el espacio central implementadas con madera.

La gran altura de los edificios colindantes así como la de los árboles existentes, divide claramente la plaza entre la zona soleada y la sombreada. Así pues, se colocó un sistema de bancos de madera expuestos al sol que siguen la geometría curva de la jardinera en lo que llamamos la plaza de invierno; mientras que la plaza de verano, se sitúa bajo los árboles en la zona más fresca y protegida de la insolación directa.

Poniendo en valor el arbolado preexistente y colocando un único artefacto, el proyecto consigue organizar, dignificar y cualificar el espacio público.

Al final de los trabajos de construcción los vecinos del edificio noreste prefirieron renunciar al aparcamiento privado para ganar un espacio pavimentado con algunas sillas como el resto de la plaza. La gran jardinera que nació con la intención de camuflar los coches en proyecto pasó a ser bajo la voluntad de los vecinos un elemento estructurante del espacio, usos y circulaciones concluyendo el proceso de participación vecinal en el camino de materialización del proyecto.

 

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